LA COLINA DE LOS DIABLOS DE ACERO

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    Titulo original: Men in war
    Año: 1957
    País: EE.UU.
    Duración: 101 min.
    Dirección: Anthony Mann
    Guión: Philip Yordan y Ben Maddow, basado en la novela Day Without End, de Van Van Praag.
    Música: Elmer Bernstein.

    Intérpretes

    Robert Ryan, Aldo Ray, Robert Keith, Phillip Pine, Nehemiah Persoff, Vic Morrow, James Edwards, L.Q. Jones, Scott Marlowe, Adam Kennedy, Race Gentry, Walter Kelley, Anthony Ray, Robert Normand, Michael Miller y Victor Sen Yung.

    Sinopsis

    Durante la Guerra de Corea, el teniente Mark Benson (Robert Ryan) es un oficial duro y curtido que intenta salvar a su agotado pelotón, un grupo de 17 soldados americanos que están aislados en la llanura coreana. Soportando una gran tensión entre los nervios, la angustia y la muerte, reciben la orden de conquistar la colina 465, un punto estratégico, clave para el desarrollo de la guerra. Los soldados deberán caminar 30 km. en una misión . La misión se complica al encontrar en su camino, perdidos de su regimiento al sargento Joseph Montana Williamette (Aldo Ray) que tiene que llevar a su coronel (Robert Keith), enfermo víctima de una neurosis, a un hospital de campaña en el que puedan atenderle. El transporte de Benson queda destruido, por lo que éste se lleva el jeep de Montana, coronel incluido, para transportar las municiones y equipos que necesita su pelotón para rechazar al enemigo. Los tres hombres consiguen abrirse camino por territorio hostil llegando hasta el pelotón, descubriendo que la mayoría han muerto y que los coreanos han recuperado la colina. Montana y Benson vuelven a tomar la colina y rinden homenaje a sus compañeros muertos.

    Comentario

    Uno de los grandes trabajos de Anthony Mann. Ambientado en la guerra de Corea, el filme muestra la arriesgada misión llevada a cabo por un reducido pelotón al frente de un teniente consistente en conquistar una inexpugnable colina que se halla en poder del enemigo. La habilidad de Mann para sublimar todas las convenciones del género en un relato de gran vigor narrativo, donde la acción y el estudio psicológico de los personajes se encuentran en perfecto equilibrio, representa uno de los principales méritos de este filme que conecta con los ejercicios nihilistas realizados por Sam Fuller durante los años sesenta.