LA ETERNIDAD Y UN DÍA

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    Titulo original: Mia eoniotita ke mia mera
    Año: 1998
    País: Grecia - Alemania - Italia - Francia
    Duración: 132 min.
    Dirección: Theo Angelopoulos
    Guión: Theodoros Angelopoulos, Tonino Guerra y Petros Markaris, según una idea de Theodoros Angelopoulos.
    Música: Eleni Karaindrou. Temas musicales: "Asma Asmaton"; "Tis Agapis Asmata"; y "Panselinos o Erotas", interpretado por Haris Alexiou.

    Intérpretes

    Bruno Ganz, Fabrizio Bentivoglio, Isabelle Renauld, Achilleas Skevis, Alexandra Ladikou, Despina Bebedeli, Eleni Gerassimidou, Iris Hatziantoniou, Nikos Kouros, Alekos Oudinotis, Nikos Kolovos, Helene Gerasimidou, Andreas Chekouras, Yannis Mohlas, Efthimis Pappas, Vassilis Seimenis, Leonidas Vardaros y Michalis Yannatos.

    Premios

    Palma de Oro del Festival de Cine de Cannes.

    Sinopsis

    Es domingo y cae una lluvia oscura sobre Salónica. Alexander (Bruno Ganz) es un gran escritor que se prepara para abandonar la casa junto al mar que ha sido siempre su hogar. Se dispone a vivir el último día de su vida. Encuentra una carta de su mujer, Anna (Isabelle Renauld), en la que habla de un día de verano de hace unos treinta años. Esto provoca que Alexander se embarque en un extraño viaje en el que el pasado y el presente se entremezclan. Mientras va persiguiendo las palabras quiméricas de sus novelas, repasa los momentos de placer de su vida sumergiéndose en sus recuerdos. Momentos que quiere recuperar por un día… por toda la eternidad. En este tiempo suspendido que tiene lugar en la memoria del escritor, se ve interpelado por la presencia de un niño albanés (Achileas Skevis), sin patria ni hogar, que se convertirá en su compañero en el viaje hacia la eternidad, a través de los confines de un día.

    Comentario

    Película de Theo Angelopoulos, el más prestigioso de los directores griegos, que logró la Palma de Oro del Festival de Cannes de 1998. El día antes de su ingreso en un hospital donde esperará la muerte, un vetenaro interior inicia un viaje por su memoria en donde se mezclarán pasado y presente con los acontecimientos más determinantes de su vida. Es una película de una extraordinaria lucidez, reposada y serena en la que un excelente Bruno Ganz descubrirá que la eternidad puede tener un día extraordinario de más. Como en todo el cine de este universal creador griego, la película está rodada con lentos y largos planos secuencia en donde el movimiento de cámara viene dado por las idas y venidas de los personajes. Una obra reservada a los que busquen en el cine otra cosa además de evasión.