TODOS ESTAMOS INVITADOS

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    Titulo original: Todos estamos invitados
    Año: 2007
    País: España
    Duración: 95 min.
    Dirección: Manuel Gutiérrez Aragón
    Guión: Manuel Gutiérrez Aragón y Ángeles González Sinde
    Música: Ángel Illarramendi

    Intérpretes

    José Coronado, Oscar Jaenada, Vanessa Incontrada, Alberto Berzal, Txema Blasco, Mariana Cordero, Kike Díaz de Rada, Juanlu Escudero, Adolfo Fernández, Iñaki Font, Iñake Irastorza, Iñaki Miramón, Josu Ormaetxe, Gotzon Sánchez, Leire Ucha y Paul Zubillaga.

    Premios

    Premio Especial del Jurado y Premio al Mejor Actor de Reparto (Oscar Jaenada) del Festival de Málaga

    Sinopsis

    El joven Josu Jon (Oscar Jaenada) ha resultado herido al intentar saltarse un control policial después de haber incendiado un camión, y, como consecuencia, ha perdido la memoria. Es tratado en un hospital penitenciario, a la espera de lo que decidan el juez y la autoridad competente. Él no sabe muy bien quién es, por lo que las monjas que lo atienden le enseñan a rezar y a ser un buen cristiano. Pero otros internos pertenecientes como él a ETA, le ayudan a recordar que él es, en realidad, un valiente gudari, y que pronto podrá reincorporarse a la lucha, si es que consigue salir de la cárcel. Mientras tanto, los sucesos siguen su curso en el País Vasco. Xabier (José Coronado), un profesor de la Universidad del País Vasco es amenazado por sus opiniones muy críticas sobre la situación en Euskadi. Su pareja es una psicóloga italiana, Francesca (Vanessa Incontrada), que naturalmente se sorprende todos los días ante lo que está sucediendo por las calles y lugares de Euskadi. Francesca, bella y simpática, es además psicóloga en un establecimiento psiquiátrico. Xabier no renuncia a ir a las cenas de su sociedad gastronómica, en una de las cuales es amenazado de muerte por uno de sus miembros, un abogado de etarras, lo que le obliga a denunciar el hecho a la Ertzaina y a llevar escolta como protección. Una serie de comidas y cenas se repiten mientras Josu Jon, el activista desmemoriado, vuelve a escena, pero siempre bajo la supervisión de un centro psiquiátrico, precisamente el centro psiquiátrico en el que trabaja Francesca. Entre Francesca y Josu Jon hay una corriente de simpatía. Francesca quiere ayudarle a recobrar la memoria. Pero ¿quiere Josu Jon recobrar la memoria o prefiere olvidar quién ha sido? Ya en libertad, sus amigos del comando se vuelven a poner en contacto con él y le encargan una misión.

    Comentario

    Sin mensajes, ni soflamas, ni disquisiciones teóricas. Así afronta Manuel Gutiérrez Aragón su “crónica del día a día” en una sociedad donde la rutina atolondra y hasta llega a aplastar. Un rincón que convierte dramáticamente en rutinario lo que es evidente y dolorosamente excepcional. Y esa modorra ambiente, -que sobrecoge una y otra vez “...a los de fuera”-, Manuel Gutiérrez Aragón la ha sabido traducir como el viaje a un planeta de geografía dulce donde nada, ni nadie, interfiere los ritos de la buena mesa (“eso sí es partir bien una langosta”) y mucho menos cuestiona el esmero que se invierte allí en las exquisiteces de “la buena vida”. Todo encaja a la perfección, como un puzzle. Fuera de cuadro queda ese submundo engorroso del miedo, la amenaza y los cursillos acelerados de “medidas precautorias”. El ensimismamiento colectivo es, pues, sobrecogedor. Pero la amnesia de Josu, el ex terrorista, y la determinación de Xavier, el profesor de Universidad, pueden ser la respuesta a algunas preguntas. No es, ni mucho menos, perfecta la película de Gutiérrez Aragón; digamos que yerra en el pequeño detalle y acierta en el gran argumento; hay coincidencias entre los personajes (entre la psicóloga y el ex activista, por ejemplo...) circunstancias, que la hacen algo novelera, aunque -y por mucho que esté inspirada en hechos reales- también es cierto que el clima donde todo eso sucede resulta difícil de tragar, asfixiante, angustioso, si no es a base de alguna licencia literaria. Tal vez Gutiérrez Aragón ni siquiera ha acertado con el reparto, no eran esas las caras más adecuadas para esta pantalla. Pero su historia (y de Ángeles González-Sinde) tiene garra, la cuenta con enorme fluidez, está rodada con una austeridad muy eficaz...y además: la cierra con un impecable final.