LA ACTRIZ SE REÚNE CON LA PRENSA DE LOS ÁNGELES POCAS HORAS ANTES DE LA CEREMONIA

Aunque tradicionalmente el Oscar a la mejor actriz secundaria lo entrega el ganador al mejor actor secundario el año anterior, por lo que en esta ocasión le correspondería entregarlo a Javer Bardem, Penélope Cruz ha aclarado que esta vez no va a ser así: «Javier está trabajando y tiene que rodar. Está en Barcelona», ha asegurado escuetamente justificando su ausencia. La actriz confiesa tener unas palabras preparadas «por si acaso hay suerte y hay que subir» a recoger la estatuilla. El Oscar a la mejor actriz de secundaria abre el fuego, será el primer galardón de la noche «y eso hace que los nervios sean bestiales, porque sabes que vas a estar en la alfombra roja y en cuanto te sientes va a caer el premio». En la ceremonia Penélope acudirá acompañada de su madre.
En su encuentro con la prensa Penélope ha recordado su primera nominación a la mejor intérprete con «Volver» asegurando que como mejor actriz secundaria «hay alguna posibilidad más que la otra vez. Si dicen mi nombre, quiero que de verdad me sorprenda. Pero si no lo dicen, no quiero estar triste ni agarrarme un berriche», añade. «Si gano el Oscar sería «algo enorme. Cuando pienso en ello me siento abrumada».
Penélope, que acaba de ganar además el premio Spirit de cine independiente, ha evocado dos momentos muy significativos para ella: «Estaba el otro día en el coche, mirando la ciudad, y recordé la primera vez que vi Los Angeles, y no conocía a nadie. Me sentía sola y asustada, pero estaba lista para la aventura, a ver qué pasaba… Esto significa mucho para mí, y me hace pensar en todo lo que me ha ocurrido desde que empecé en esta profesión a los 16 años». La segunda es de Madrid, hace apenas cinco días: «Un policía me reconoció por la calle y me dijo a gritos: «¡Contamos con el Oscar!». Ver la ilusión que le hace a la gente allá te emociona. Me emociona también por mi familia, que me acompaña siempre y se turnan para estar conmigo».
La actriz se ha pasado el último año, desde que se estrenó «Vicky Cristina Barcelona» en Cannes en mayo del pasado año, promocionando la película por todo el mundo: «Ha habido momentos en los que estaba segura de que me desmayaba y me caía al suelo. Eso sí, las llamadas lejanas y las flores de Woody Allen nunca han faltado. Espero volver a hablar con él dentro de unas horas, antes y después, pase lo que pase: «Yo le sigo llamando para darle las gracias, porque María Elena me ha dado muchas alegrías. Woody ha sabido empujarme más allá de lo que yo quería. Yo habría sido menos valiente… De cuando en cuando le decía: «¿No crees que me estoy pasando, que me estoy poniendo demasiado histérica?». Y él contestaba: «De verdad, creéme: existen las mujeres así, yo las conozco».
La actriz se siente orgullosa de su origen: «Soy una actriz española que tiene la suerte de trabajar en otros países. Me hace muy feliz compartir y no tener que elegir. Nunca dejaré de trabajar en España. Me atan mi familia y deseo pasar más tiempo allí. Nuestro cine me interesa tanto o más que antes y no voy a dejar de trabajar en él” señala. En medio de la «inimaginable locura que es Hollywood estos días” recuerda la actriz que su corazón está en otro lado. «No vivo aquí todo el tiempo, voy y vengo y paso temporadas largas cuando ruedo, pero nunca he visto Los Ángeles como un sitio para quedarme”.