Bono recluta a la pareja para la causa «The Lazarus Effect Campaign»

Penélope Cruz hace explotar un enorme globo de chicle en su boca e invita a quien le ve a sacrificar el gasto inútil en chicles que dañan la dentadura para invertirlos en dos píldoras retrovirales, necesarias para que los infectados por el VIH en Africa -sobre todo mujeres y niños, con una elevadísima tasa de mortalidad- puedan prolongar sus expectativas de vida. En el spot más visto de los últimos tiempos, con permiso de Lady Gaga, Javier Bardem se pinta los labios de rojo y pone morritos a la cámara, invitando también a la audiencia a sacrificar el gasto en pintalabios en beneficio de los enfermos.

La iniciativa de RED lleva recaudados hasta ahora 140 millones de dólares, que han permitido ayudar a cinco millones de infectados. Desde RED, que lleva la lucha en varios frentes, esta iniciativa ha sido bautizada como «The Lazarus Effect Campaign» y ya se sabe que Jesucristo resucitó a Lázaro con aquello de «levántate y anda». En esta campaña, Bono luce -como artefacto desechable e inncesario-, un enorme sombrero de copa de color verde metalizado.

Otras celebridades se han unido a la campaña e incitan a la audiencia a prescindir de cachivaches inútiles o superfluos. La agresiva Michelle Rodriguez hace explotar una bolsa de papel, Julianne Moore asegura que con 40 centavos sólo se puede comprar «media canción», y el fantástico actor Don Cheadle («Ocean’s 11») asegura que ese microdinero sólo sirve para aparcar el coche durante 15 minutos…y obtener una multa.

Cristina Aguilera se compra una naranja con 40 centavos. Otras estrellas unidas en la causa son Orlando Bloom, Hugh Jackman y Benicio del Toro. A propósito de Bloom, que se ha apeado del film, siguen goteando noticias pesimistas acerca del rodaje de la cuarta entrega de «Piratas del Caribe: en mareas extrañas». La crisis acaba de dar de lleno en el proyecto y se anuncian recortes en el rodaje. Las escenas «terrenales» serán más numerosas que las de alta mar. Y Penélope Cruz, como la hija del Capitán Barbanegra» verá disminuído su rol, que no su elevada minuta.

Pero nada desanima a nuestra Oscar por «Vicky Cristina Barcelona». Ella está presente en un breve pero fulgurante cameo en la segunda «Sexo en Nueva York», una película prescindible que ha provocado la hilaridad en Hollywood ante el poster en el que sus cuatro maduras y operadísimas protagonistas exhiben físicos de adolescentes gracias a un tremendo «photoshop». Los potenciales taquillazos de este verano -«Iron Man 2», «Príncipe de Persia» y la mencionada «Sexo en Nueva York»- han demostrado que son productos deleznables únicamente diseñados para embolsar el mayor número de billones para unos estudios no sólo en plena crisis financiera sino, lo más grave, de ideas.

Cruz será de nuevo en el próximo Festival Internacional de Cine de Cannes, el rostro de los esponsor de lujo L’Oreal y las joyas Chopard, que celebran su 150 aniversario. Más interesante, el rodaje que la volverá a unir en Italia a Sergio Castellito («Non ti muovere», que le valió un Donatello a la mejor actriz italiana) en «Venuto al mondo». Por su parte, Javier Bardem regresará a la Riviera francesa desde que protgonizó una espectacular alfombra roja junto a los Coen por «No es país para viejos» (que le valió el Oscar) con «Biutiful», del mexicano Alejandro González Iñárritu, en el que es el turbulento Uxbal, un hombre confrontado a su pasado. El film, que se rodó en Barcelona, promete emociones fuertes. Además, tiene el inminente estreno de «Come, reza, ama» («Eat, Pray, Love»), en el que como Felipe enamora a la mujer más bella del mundo (según «People»), Julia Roberts. Y Terrence Malick -que romperá su misantropía para comparecer en Cannes- le ha fichado para su próximo proyecto. Cannes promete inminentes emciones fuertes.