El director ha presentado ‘La Lapidation de Saint Étienne’, que compite en la 57ª edición de la Seminci dentro de la Sección Oficial

La película, coproducción hispano francesa, segunda española en competición en ekl certamen, desarrolla una historia acerca de Étienne, un anciano enfermo que vive solo en un piso donde ha ido guardando multitud de objetos y recuerdos que pertenecieron a su mujer e hija difuntas y de los cuales no quiere deshacerse.
Pere Vilà confiesa que la idea de realizar la película surgió al leer varias noticias en los periódicos que contaban los casos de ancianos que habían aparecidos heridos o muertos en sus casas y sus familiares les habían encontrado después de varios días, «por eso quería retratar la soledad en mi película”.
El director apunta que el sentimiento de culpa es un tema muy importante en su película donde el espectador conoce la difícil relación entre un padre y una hija, «él trata a la hija como un fantasma y el personaje de la hija es incapaz de controlar su capacidad de contención y solo quiere torturar al padre”. La película está rodada en francés porque, según explica Pere Vilà, ya tenía claro con que actores quería realizar su película y «el idioma de los actores que quería era el francés, así que era la única manera de llevarla a cabo”.
A pesar de los tintes religiosos que tiene, no sólo por la profesión del protagonista sino también por la música que aparece, el realizador catalán defiende que él no tenía la intención de hacer una película religiosa, «lo que quería mostrar eran diferentes opciones ante una situación de dolor y de muerte”.
Aunque podría haber abordado el tema desde una visión más realista, el director declaró que optó por la ficción porque le parecía interesante ahondar en un aspecto más espiritual, «existe mucha espiritualidad en la película representada sobre todo en la casa, que actúa como un personaje más con vida propia, que habla e interactúa con el protagonista”
Respecto a la iluminación, Vilà Barceló explica que habló con José Luis Bernal, director de fotografía y «lo que nos llevó a encontrar el tono que queríamos fueron las radiografías. Ellas son como el alma de una persona, mucho más profundo que una foto o un recuerdo, lo más profundo que podemos ver de un ser humano”.
El actor de origen colombiano, Lou Castel, protagonista de la película, desvela que utilizó un método de colores en el guion para preparar mejor el estado de ánimo del personaje hasta el punto de llegar a mimetizarse con él, como si fuera su segunda piel, también confesó que para él realmente fue más interesante preparar el personaje que interpretarlo.