ADOLFO MARSILLACH

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    Adolfo Marsillach Soriano nació en Barcelona el 25 de enero de 1928, en el seno de una familia de periodistas:​ su abuelo fue el periodista y dramaturgo homónimo Adolfo Marsillach y Costa (1868-1935) y su padre el crítico teatral Luis Marsillach (1906-1970), autor además de una Historia del teatro. Con dieciocho años ingresa en el cuadro escénico de Radio Barcelona, en el que hace sus primeras interpretaciones, combinándolas con sus estudios de Derecho, carrera de la que se licenció en 1951.
    Tras pisar las tablas por primera vez en 1947 con la obra «Vacaciones», en la compañía de Ramón Martori, debuta en el Teatro María Guerrero de Madrid, de la mano de Luis Escobar, con la obra de Antonio Buero Vallejo «En la ardiente oscuridad».

    En los siguientes años, mantuvo su presencia en los escenarios madrileños, pudiendo destacarse su participación en la obra «El jefe» (1953), de Joaquín Calvo Sotelo​ junto a Mary Carrillo, aunque su primer papel importante fue en la obra de Alfonso Sastre «Escuadra hacia la muerte» (1953). Tres años más tarde funda su propia compañía con su primera esposa, la también actriz Amparo Soler Leal.

    Tras varios años apartado de la interpretación, en 1997 realizó un ciclo de lectura de autores del siglo de oro español, titulado «Una noche con los clásicos», junto a las actrices María Jesús Valdés y Amparo Rivelles. Dos años después interpreta «¿Quién teme a Virginia Woolf?» (1999), su última aparición sobre las tablas.
    Actor y director de televisión

    A finales de la década de 1950 se convierte en uno de los pioneros de un nuevo medio llegado al país: la televisión.​ En 1959 protagonizó la serie «Galería de maridos» (1959), de Jaime de Armiñán, junto a Amparo Baró. Durante los siguientes quince años estrenó hasta seis series que él mismo interpretó, escribió y dirigió: «Silencio, se rueda» (1961), «Silencio, vivimos» (1962), «Fernández, punto y coma» (1963), «Habitacíón 508» (1966), «Silencio, estrenamos» (1974) y «La señora García se confiesa» (1976). Tras un parón de seis años, su regreso a la pequeña pantalla se produjo en 1982, con la serie histórica «Ramón y Cajal» (1982), interpretando esta vez al personaje protagonista, lo que le valió reconocimiento de crítica y público.

    Director de teatro
    Junto a su carrera interpretativa, destacó igualmente en la dirección teatral labor en la cual se tuvo que enfrentar frecuentemente con las estéticas, censuras e ideologías franquistas, como con la obra «¡Suerte, campeón!», de Antonio Gala que iba a dirigir en 1973 y que fue prohibida por la censura franquista.

    Destacaron sus montajes de obras de Alfonso Sastre, como «El pan de todos» (1957) y «La cornada» (1960), así como «Pigmalión» (1964). En ese mismo año dirige a una revelación de la década, Rocío Dúrcal, en «Un domingo en Nueva York». Dirige además «Marat-Sade» (1968) de Peter Weiss que fue retirado de los escenarios por orden gubernativa, tras haber alcanzado un enorme éxito en su estreno,​ «Tartufo» (1969), de Molière, objeto igualmente de presiones políticas por sus veladas referencias al franquismo, «Sócrates» (1972), espectáculo creado sobre los «Diálogos de Platón», en versión de Enrique Llovet y montado entre grandes bloques cúbicos y «El arquitecto y el emperador de Asiria» (1977), de Fernando Arrabal.
    También hizo el montaje de su propia obra teatral «Yo me bajo en la próxima, ¿y usted?» (1981), pieza satírica y en parte autobiográfica donde se describen las relaciones de pareja durante los años predemocráticos. También fue muy celebrado su montaje de «¿Quién teme a Virginia Woolf?» (1999), de Edward Franklin Albee, que él mismo interpretó junto a Núria Espert.

    Actor de cine
    En el cine intervino en «Cerca de la ciudad» (1952) de Luis Lucia, «Vuelo 971» (1953), de Rafael J. Salvia «Jeromín» (1953), de nuevo con dirección de Luis Lucia, «Torrepartida» (1956), de Pedro Lazaga, «Un hecho violento» (1968), de José María Forqué, «Salto a la gloria» (1959), «Un ángel tuvo la cilpa» (1959) y «La paz empieza nunca» (1960), adaptación de la novela homónima de Emilio Romero ganadora del Premio Planeta de 1957, de León Klimovsky; «Maribel y la extraña familia» (1960), de José María Forqué, una adaptación de la obra homónima de Miguel Mihura; «Mi calle» (1960), de Edgat Neville, «091, policía al habla», de José María Forqué; «El secreto de Mónica» (1961), «La pandilla de los once» (1961), «Alegre juventud», de Mariano Ozores (1962), la coproducción de aventuras «El tulipán negro» (1964), protagonizada por Alain Delon y Virna Lisi; «La regenta· (1974), de Gonzalo Suárez, «El hombre de los hongos» (1976), del director mexicano Roberto Gavaldón, con argumento de Sergio Galindo; «Al servicio de la mujer española» (1978), de Jaime de Armiñán, «Sesión continua» (1984), de José Luis Garci, «Esquilache» (1989), de Josefina Molina, otra adaptación teatral, esta vez de «Un soñador para un pueblo» de Antonio Buero Vallejo, o «El largo invierno» (1991), de Jaime Camino.

    En 1972 estrenó su primera y única película como director, «Flor de santidad» basada en una obra de Valle Inclán, pero la película fue masacrada por la censura del régimen franquista.
    Tras haber dirigido el Teatro Español en 1965, la llegada de la democracia en España dio a Marsillach suficientes apoyos para implicarse en proyectos institucionales de renovación teatral, en cuya labor logró crear una compañía nacional de teatro clásico, a semejanza de las existentes en otros países. En 1978, fundó el Centro Dramático Nacional, del que se hizo cargo durante un año​ y en 1985 creó la Compañía Nacional de Teatro Clásico,​ de la que fue responsable entre 1986 y 1989 y entre 1992 y 1997 y con la que dirigió piezas clásicas como «El médico de su honra», de Pedro Calderón de la Barca, «La Celestina», «La gran sultana», de Miguel de Cervantes, «Fuenteovejuna», de Lope de Vega, o «Don Gil de las calzas verdes», de Tirso de Molina.

    Entre 1989 y 1990 dirigió el Instituto Nacional de las Artes Escénicas y la Música (INAEM), en un Ministerio de Cultura entonces dirigido por Jorge Semprún. y dos años después participó en la Expo ’92 de Sevilla como responsable de la División de Actividades Culturales.
    Adolfo Marsollach escribió unas memorias con el título, inspirado en una frase habitual en las cartas de Bertolt Brecht, «Tan lejos, tan cerca» (1998); aparte de por su buen estilo, por la información sobre la sociedad de posguerra y por las anécdotas que cuenta, esta obra es importante y casi fundamental para conocer la historia del teatro español en la época que le tocó vivir y en la cual fue muchas veces protagonista. Por esta obra ganó el XI Premio Comillas de biografía. Escribió además la novela «Se vende ático», premio Espasa de humor del año 1995, así como las obras de teatro «Yo me bajo en la próxima, ¿y usted?» y «Feliz aniversario» (1991).

    Estuvo casado con la actriz Amparo Soler Leal, posteriormente, fruto de su relación entre 1962 y 1970 con la también actriz Teresa del Río, tuvo dos hijas: Blanca Marsillach y Cristina Marsillach, que han seguido sus pasos en los escenarios. A mediados de los años 70 inicia una relación sentimental con Mercedes Lezcano, actriz y directora de teatro. Después de una larga convivencia contraen matrimonio y permanecen juntos hasta su fallecimiento.

    Adolfo Marsillach falleció en Madrid el 21 de enero de 2002 tras padecer un cáncer de próstata, a punto de cumplir 74 años. En 2003 se publica su Teatro completo en edición del dramaturgo Pedro Víllora.