ANNA MAGNANI

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    EL TEMPERAMENTO

    Anna Magnani nació en Roma el 7 de marzo de 1908. Su madre fue la sastra Marina Magnani, que tuvo a su hija soltera y que nunca reveló quién era el padre. La futura actriz vivió sus primeros años en Alejandría, Egipto regresando a Roma donde fue criada por su abuela materna en una casa de los suburbios de la ciudad junto a cinco tías: Dora, Maria, Rina, Olga e Italia. Sus inicios en el mundo del espectáculo lo hizo como cantante. Cantó en clubes nocturnos y cabarets para poder mantenerse. Debido a este trabajo, fue conocida como la Édith Piaf italiana.
    Anna Magnani estudió en la Academia Romana de Arte Dramático junto a Paolo Stoppa y entre 1929-1932 forma parte de la compañia Vergani-Cimara y en espectáculos con el célebre Totó, «el príncipe de la risa» y como Anna Christie de Eugene O’Neill.
    Su actividad teatral fue intensa entre 1929 y 1950, en Milan, en el Teatro Argentina de Roma, en Turín e incluso Buenos Aires. En 1927, actuó en la versión para el cine de «La Nemica e Scampolo», obra en la que también había actuado en el teatro. En 1941, Magnani participa en la película «Nacida en viernes», de la que el director y guionista Vittorio De Sica decía que era «la primera película de verdad de la Magnani». En esta cinta, interpretaba en papel de Loletta Prima, la novia del personaje interpretado por De Sica quien dijo Su risa es fuerte, trágica, asombrosa.En 1945, protagoniza su primera película reconocida internacionalmente, la película símbolo del neorrealismo de Roberto Rossellini «Roma, ciudad abierta». La escena de su muerte ha quedado como uno de los momentos más estremecedores de la historia del cine. A partir de ese momento, Magnani fue considerada un estrella dentro de Italia, y poco a poco, fue ganando esa categoría en el resto del mundo, aunque carecía del glamour y la belleza que se asocia normalmente a ese término.
    Magnani fue la segunda opción para protagonizar el papel protagonista en esta película. Originalmente, el papel estaba pensado para la actriz Clara Calamai, pero en los momentos en que se filmó la película estaba trabajando en otros proyectos. Curiosamente, Luchino Visconti pensó en Magnani para su film «Obsesion» usando finalmente a Claramai.
    Además de esta película, Anna Magnani colabora en otras con Rossellini, con quien vivía un intenso romance, incluyendo «El amor» (1948) film en dos partes, una de ella el monólogo «La voz humana» de Jean Cocteau. En 1951 protagoniza la película de Luchino Visconti «Bellísima» y en 1953, la película de Jean Renoir «Le carrosse d’or».En 1955, Daniel Mann la llama para interpretar el papel de una mujer viuda, madre de una hija adolescente en la película «La rosa tatuada», basada en la obra de Tennessee Williams. Este fue su primer papel en una película en inglés, y como Serafina Delle Rose su interpretación le otorgó el Globo de oro a la mejor actriz dramática y el Óscar a la mejor actriz. Tennessee Williams había escrito el papel pensando en la Magnani, ya que eran grandes amigos. La Magnani no asistió a la ceremonia de entrega porque estaba convencida de que no iba a ganarlo.
    Sin embargo, el papel fue interpretado en el teatro por la actriz Maureen Stapleton, debido a los problemas que tenía Magnani con el idioma. Magnani trabajó otra vez con Williams en la película de 1959 «Piel de serpiente», donde compartía protagonismo con Marlon Brando.En 1957 por «Viento salvaje» de George Cukor, con Anthony Quinn, fue nominada al Oscar, al BAFTA, al Globo de Oro, ganando el Premio David di Donatello y el Oso de Plata. En la película de 1962 «Mamma Roma», dirigida por Pier Paolo Pasolini, Magnani interpreta el papel de una prostituta que quiere dar a su hijo una vida respetable. Su papel en esta película es uno de los más aclamados por la crítica en toda su carrera, aunque en los Estados Unidos la película no se estrenó hasta 1995.
    En 1966 hizo una gloriosa reaparición teatral como «Medea» de Jean Anouilh dirigida por Gian Carlo Menotti quien dijo «Magnani es como trabajar con fuego, puede prender fuego todo el teatro. Se debe mantener el fuego vivo sin incendiar el teatro». Un año antes había interpretado «La loba» de Giovanni Verga con dirigida por Franco Zeffirelli en el Teatro della Pergola en Florencia.
    Magnani hizo su última aparición en una película en «El secreto de Santa Vittoria» (1969) y en un breve cameo en 1972 como ella misma sorprendida en puerta de su casa en «Roma» de Federico Fellini, homenaje del gran realizador a la diva cierra la escena diciendo «Ella es Roma».
    La actriz tiene una estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood. Es uno de los cuatro italianos merecedores de tal distinción junto a Sophia Loren, su eterna rival, la soprano Renata Tebaldi y el director de orquesta Arturo Toscanini.
    Temperamental, supersticiosa, volcánica, hipocondríaca, fumadora de cigarros y vidente, Tennessee Williams dijo de Anna Magnani: «Nunca vi una mujer mas hermosa, de ojos tan grandes y piel como el jabón Devonshire»
    En 1933 conoció al realizador italiano Goffredo Alessandrini con el que se casó en 1935. Su matrimonio terminó en divorcio en 1950 y nunca se volvió a casar.
    Producto de su tórrido romance con el actor Massimo Serato (1916-1989) fue su hijo Cellino (a quien apodo «Luca»), nacido el 23 de octubre de 1942 y que fue victima de poliomielitis quedando postrado en una silla de ruedas. Serato la abandonó antes del nacimiento. Anna Magnani quedó devastada y dedicó su vida a cuidarlo mereciendo el Premio Violeta Dorada a la madre ejemplar.En 1944 había comenzado una tempestuosa relación con el director Roberto Rossellini quien la abandonó luego por Ingrid Bergman, en uno de los mas famosos escándalos de la época.
    Anna Magnani falleció en Roma el 26 de septiembre de 1973, a los 65 años de edad, a causa de una cáncer de páncreas. A su lado se hallaban su hijo «Luca» y Roberto Rossellini. Sus restos reposan en el mausoleo familiar de Roberto Rossellini, su director favorito y el amor de su vida. Su nieta es la actriz Olivia Magnani, nacida en 1975. La película «Io sono Anna Magnani», de 1979, escrita y dirigida por Chris Vermorcken repasó su vida con la colaboración de los actores y directores con los que había trabajado.