GREGORY PECK

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    UN BUEN TIPO

    Gregory Peck (Eldred Gregory Peck) nació en La Jolla, California, 5 abril 1916 y falleció en Los Ángeles, 12 junio 2003 a los 87 años. El hijo del farmacéutico de San Diego, comenzó sus estudios de Medicina en la Universidad de Berkeley pero los dejó, colgó los libros para dedicarse al teatro universitario; en 1942 debutó en Broadway y un año después ya estaba en Hollywood, gracias a una prueba realizada con David O. Seltznick. «Dejé de estudiar Medicina, -decía-, para ser actor, con lo cual, me tiré a ciegas a la piscina”. Y vaya si le resultó bien el salto…
    Gregory Peck consiguió actuar por primera vez en la Feria mundial de Nueva York y continuó haciéndolo en giras veraniegas. Obtuvo una beca para el Neigborhood Playhouse y Peck pronto consolidaría su carrera en Hollywood firmando contratos simultáneos con cuatro compañías: RKO, 20th Century Fox, Selznick Productions y con la Metro Goldwyn Mayer. Esto le permitió protagonizar todo tipo de papeles, desde galán hasta cazador o cura.
    ACTOR DE MODA
    A mediados de la década de los cuarenta se convirtió en el actor de moda; su mirada insolente y tierna gustó al público; y además su entrada en el mundo del celuloide se pro-dujo en el momento adecuado porque la mayoría de los grandes actores de la época se encontraban en la guerra.
    A partir de 1950 trabajó, pero sin estar adscrito a ningún estudio; y de esos años destacan películas como «Vacaciones en Roma” (1953), «Horizontes de grandeza” (1958, coproducida por él mismo) y «Días sin vida” (1959). Sus mejores papeles en cambio le llegaron a partir de los años sesenta con «La hora final” y sobre todo «Matar un ruiseñor”, película por la que ganó el único Oscar, el único galardón de la Academia en toda su carrera.
    Anteriormente había estado nominado al Oscar en otras tres ocasiones por «Las llaves del reino”, «El despertar” y «La barrera invisible”. El personaje de «Matar un ruiseñor” no es que fuera sólo su papel favorito y que por él recibiera el Oscar; es que Atticus Finch ese abogado, joven padre viudo, íntegro y ejemplar, es además, según las encuestas, uno de los personajes y uno de los trabajos más queridos, recordados y más valorados en la toda Historia del Cine. Dirigida por el neoyorquino Robert Mulligan en 1962, «Matar a un ruiseñor” (Premio Pulitzer 1960) está basada en la única novela escrita por la sureña Nelle Harper Lee, hija también (como Scout, la pequeña protagonista) de un abogado -de Alabama, en este caso-, estado racista donde los hubiera. Y no resulta nada aventurado imaginar que a Harper Lee, que todavía vive, le sigue inquietando la cuestión racial en su país… Pero no lo sabremos porque Nelle ni aparece en televisión, ni concede nunca entrevistas.
    En los años sesenta Gregory Peck se fue alejando de la interpretación y se centró en la producción. En 1978 escribió una autobiografía titulada «An Actor’s Life» («Vida de un actor”) y también hizo algunas apariciones estelares en los últimos años, como en «Gringo viejo” (1989) y en «El cabo del miedo” (1991).
    SOBRIEDAD, TRANQUILIDAD, INTEGRIDAD
    Gregory Peck fue ante todo un actor sincero con el público se preocupaba de elegir bien sus papeles y rehuía el encasillamiento. A modo de curiosidad señalaremos que rechazó protagonizar «Sólo ante el peligro” porque había hecho un personaje similar con anterioridad. Fue un actor que destilaba sobriedad, tranquilidad y sobre todo una integridad que le reportaba un aire solemne y tranquilo.
    Sus cualidades lo condujeron a la consolidación de una carrera sorprendentemente homogénea. Queda para siempre la imagen suya de «señor”, de gran hombre, buen ciudadano y, aunque a él le pesara, la de «apuesto, entre los apuestos”…
    Estuvo casado dos veces: la primera con Greta Kukkonen, de 1942 a 1955, año en que se divorciaron. Con ella tuvo tres hijos. Y la segunda, hasta su muerte, con la periodista francesa Veronique Passani, con la que tuvo dos hijos más.