JEAN-PAUL BELMONDO

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    uno de los mitos del cine francés, conocido en todo el mundo, que ha sido inspiración para varias generaciones de actores, popular desde Los Ángeles hasta Tokio, desde México hasta Moscú, nació en Neuilly-sur-Seine, departamento de Hauts-de-Seine, Francia, el 9 de abril de 1933. Hijo del escultor parisino Paul Belmondo (1898-1982), tiene dos hermanos, Alain Belmondo, productor de cine y Muriel Belmondo, bailarina profesional. Estudió arte dramático en el Conservatoire National Superieur d’Art Dramatique (CNSAD). Después de algunas participaciones en obras de teatro debutó en el cine en la película «À pied, à cheval et en voiture» (1957), pero casi todas sus escenas fueron eliminadas durante el montaje. Sin embargo, en 1959, el director Jean-Luc Godard le dio el rol principal en su película «Al final de la escapada» («À bout de souffle», 1960), que llegó a ser un clásico del cine francés, lanzándolo a la fama.

    Aficionado al fútbol y al boxeo en su juventud, logró un físico atlético y una nariz quebrada, que le darían ventajas en su carrera cinematográfica. Explotó inteligentemente su aspecto, y el mote de el hombre más feo del cine francés, pero a la vez muy seductor. Pronto se revela como un actor muy versátil capaz de interpretar todo tipo de personajes: En 1961 es un convincente sacerdote en»Peon Morin, sacerdote» para Jean-Pierre Melville. Otros títulos destacables son «Dos mujeres» (1969) junto a Sofía Loren, «La Viaccia» (1961), «Una mujer es una mujer» (1961), «Cartouche» (1962), «El león en invierno» (1962), o «El hombre de Río» (1964) con la que inicia un giro en su filmografía.
    Así a partir de mediados de los 60, con películas como «Tribulaciones de un chino en China» (1965), una eficaz mezcla de acción y comedia, en las que encajaba muy bien, apuesta por un cine popular que le convierte en el mejor actor de su generación. Sin embargo, volvió repetidas veces al cine de autor para interpretar películas como: «¿Arde Paris», de René Clement, con guión de francis Ford Coppola, «Pierrot el loco», de nuevo con Jean-Luc Godard, «Le voleur», de Luois Malle (1967), «Casino Royale», una parodia de las películas de James Bond o «La sirena del Mississippi» a las órdenes de François Truffaut (1969) junto a Catherine Deneuve, una subluimación del «amour fou».

    Jean-Paul Belmondo encarna lo mejor del cine popular, trabajando a las órdenes de Philippe de Broca, Henri Verneuil, Gérard Oury, Georges Lautner, Jacques Deray, que ha sabido compaginar con el cine de autor que triunfó en los años sesenta y setenta (Jean-Luc Godard, Jean-Pierre Melville, François Truffaut, Claude Lelouch o incluso Alain Resnais, sin olvidar a Vittorio Sica y Alberto Lattuada). Conocido en todo el mundo, inspiración para varias generaciones de actores, popular desde Los Ángeles hasta Tokio, desde México hasta Moscú, Jean-Paul Belmondo es sin duda una de las personalidades del cine francés más queridas por el público.
    Lleno de energía, protagonista siempre de sus propias acrobacias (ya era un completo atleta antes de asistir a las clases del Conservatoire National Superieur d’Art Dramatique de París), apostando por una eficaz combinación de acción y humor. Pronto Belmondo hace gran amistad con Alain Delon, y sigue su ejemplo al fundar su propia empresa productora, con la cual produjo en 1974 «Stavinsky», de Alain Resnais, una película no comercial donde también actuó.

    Películas como «El profesional» (1981), de Georges Lautner, «As de ases» (1982), de Gérard Oury, «El marginal» (1983), de Jacques Deray, «Les Morfalous» (1984), de Henri Verneuil, «Hold-up» (1985), d’Alexandre Arcady, «El solitario» (1987), de Jacques Deray, «El imperio del león» («Itinéraire d’un enfant gâté», 1987), de Claude Lelouch, por la que gana de César al Mejor Actor, premio que rechaza, la adaptación cinematográfica de «Los miserables» (1995) de Claude Lelouch, a partir de la obra de victor Hugo, «Una canta, la otra no» (1998), de de Patrice Leconte cierran su actividad en el siglo XX. Además, en los años 80 regresa al teatro protagonizando «Kean», de Robert Hossein, que le vuelve a dirigir en un brillante montaje de «Cyrano de Bergerac».
    El 4 de diciembre de 1958 se había casado con la bailarina Elodie (de la que se acabaría divorciando), con la que tuvo tres hijos: Patricia (que falleció en 1994) Florence y Paul, que tuvo una corta carrera como actor y fue piloto de fórmula 1. Condecorado en 2007 con la Legión de Honor en el grado de Comandante ha sido homenajeado por el Festival de Cannes en 2011.