«El cine es mi religión y Francia mi Vaticano» dice el director de «Malditos bastardos»

Los productores habituales de las películas de Quentin Tarantino Harvey Weinstein («Pulp Fiction») y Harvey Keitel («Reservoir Dogs»), y algunos de los actores que ya estuvieron bajo las órdenes del director como Tim Roth («Reservoir Dogs»), Melanie Laurent («Malditos bastardos») y por supuesto Uma Thurman («Kill Bill» vol. 1 y 2), se reunieron en Lyon para rendir homenaje al ganador del premio Lumière de este año.
La ceremonia tuvo lugar en un abarrotado anfiteatro que se inundó de aplausos y ovaciones en el momento en que Quentin Tarantino subió al escenario para recoger el galardón de manos de su actriz fetiche, Uma Thurman. El resto de la gala fue una auténtica celebración en la que Tarantino no dudó en mostrar su felicidad y sus ganas de seguir trabajando. «Acepto este premio como un incentivo para mejorar y en nombre de todos para los que el cine lo es todo en este mundo», dijo durante su discurso. El oscarizado director se ha descrito como un «lobo solitario» ya que, según él, nunca había tenido una familia de verdad, salvo la que formaban «los actores y productores allí presentes», ha reconocido un conmovido Tarantino al borde del llanto.
«El cine es mi religión y Francia mi Vaticano», ha sentenciado Quentin Tarantino haciendo referencia al cariño que recibe de este país. Y es que ya fue hace dos años cuando la Academia de Cine de Francia le otorgó el premio César a su carrera. Tampoco ha faltado durante la ceremonia la música de la filmografía de Tarantino. Además, Melanie Laurent ha homenajeado a su manera al director interpretando «Bang Bang» («My Baby Shot Me Down»), de Nancy Sinatra. Una canción que sonó en «Kill Bill».
Antes de que se iniciase la gala, Quentin Tarantino ha confirmado que tiene cuatro buenas historias que pretende convertir en películas durante los próximos años. «Lo cierto es que me gustaría solo hacer tres largometrajes más porque así pondría fin a mi carrera con diez cintas y los números redondos me gustan», ha dicho Tarantino, quien más tarde se ha referido a que este verano se le habían ocurrido «cuatro historias diferentes» e incluso «ideas para una posible miniserie», añadiendo que «mientras tenga historias que contar no veo el momento de dejarlo».
El premio Lumière 2013 se suma a los dos premios Óscar, dos BAFTA, una Palma de Oro de Cannes, dos Globos de Oro y el Premio César de la Academia del Cine Francés que ya posee Tarantino, cuyo primer galardón fue el Premio logrado en el Festival de Sitges a «Reservoir Dogs» como mejor película.