Magüi Mira dirige en el teatro Español de Madrid una sensacional versión de «El discurso del Rey”

La función subraya el objetivo de un joven rey, aturdido y acomplejado, tartamudo, pero luchador y honesto, de emprender una regeneración democrática y estar cerca del pueblo, frente a una Corte distraída en costosas diversiones mundanas, líos con chicas expertas «en técnicas sexuales aprendidas en burdeles de Shanghai”, y el vocerío del viejo Rey, que exclama: «Nuestro negocio es el trono, pero estamos en crisis y podemos perder el empleo”.

Magúi Mira ha ideado un montaje en el que ha potenciado los elementos oníricos, la poética del espectáculo, sobre el realismo. Ha utilizado, en definitiva, los elementos propios del teatro, esos que engrandecen a este arte y lo diferencian del cine, porque, como ella misma ha manifestado, su apuesta escénica está muy alejada de la película «El discurso del Rey», estrenada en 2010, con la que Colin Firth logró el Oscar al mejor actor encarnando al monarca británico.

Adrián Lastra logra una interpretación memorable de Jorge I, el rey tartamudo, contenido en la desesperación, creíble siempre, lejos del estereotipo. Un trabajo ejemplar. Lo acompaña el también sensacional Roberto Álvarez, consumado actor de teatro que se dio a conocer al gran público en alguna serie de televisión de enorme éxito. En su papel del actor-terapeuta Lionel Logue tiende al principio de la función hacia lo cómico, tal vez excesivamente, para ir ganando poco a poco la batalla del personaje, y terminar a lo grande, llenándolo de humanidad, una de las cualidades recurrentes en este intérprete extraordinario.

Jorge VI supera la tartamudez y sus complejos ayudado por el terapeuta y, sobretodo, por su mujer, cuando comienza la Segunda Guerra Mundial. Magüi Mira reivindica el papel activo de la joven Reina. Que dice: «Las guerras siempre han requerido de la fuerza de las mujeres”. Porque la obra presenta el enfrentamiento entre la suciedad y la limpieza política.

El público del estreno oficial, el martes 2 de junio, entre el que había algún destacado político, despidió la función con una prolongadísima ovación, que arreció con el saludo de Adrián Lastra y, sobretodo, cuando subió al escenario la directora, Magüi Mira. Una obra que merece ser vista.