un thriller sobre el mundo de las altas finanzas con personajes atrapados por el adictivo juego del poder.

En la rueda de prensa tras la proyección de prensa del filme, los intérpretes y Jarecki se han referido a la actual coyuntura de crisis que inspira este filme, en el que el magnate neoyorquino Robert Miller (Richard Gere), con éxito en los negocios y en la vida familiar, se encuentra con el agua al cuello, desesperado por completar la venta de su imperio a un gran banco antes de que quede expuesto un fraude que ha cometido. Miller esconde este secreto a su fiel mujer Ellen (Susan Sarandon) a la que es infiel con una marchante de arte y a su hija. Un error cuando se propone a deshacerse de su imperio le obliga a enfrentarse a los límites de su doble moral.
Jarecki ha explicado que se trata de un thriller estructurado como una comedia y ha confesado que le encanta, como hace el director Woody Allen, poner a los personajes en situaciones lo más oscuras posibles pero con humor, ya que de esta manera los actores se ven obligados a interpretar «una gama inmensa de emociones» como ocurre en «El fraude».

En cuanto a la trama de la película y su relación con la actual coyuntura de crisis económica, ha señalado que la primera intención a la hora de hacer este filme fue «crear entretenimiento, el disfrute del espectador», pero también mostrar que «todos tenemos fallos, eso nos hace humanos». Jarecky ha explicado que empezó a trabajar en el guión hacia 2008 cuando estalló la crisis financiera global cuando «el sector inmobiliario se veía como un juego», algo que inspiró su trabajo. En este aspecto, Gere y Sarandon, que han bromeado discutiendo como el matrimonio al que dan vida en el filme ante la prensa, han explicado que el protagonista de esta película más allá de la avaricia cae en el «juego adictivo del poder» y disfruta con el riesgo de poder perderlo todo.
Richard Gere ha destacado que el guión de la película es «excelente» porque «mantiene la emoción» y, además, aborda un tema que «incluye a todo el mundo». En cuanto a su personaje, ha destacado que no se trata de un malo con mayúsculas, y ha añadido que interpretar este tipo de papeles resulta «poco interesante», sino un ser humano «con todos sus fallos». Además, ha destacado lo «encantador» de Robert Miller, que es «un ganador, ese Bill Clinton que encuentra una forma de nadar entre todos los problemas». El actor ha recordado cuando hace cinco años recibió el Premio Donostia en San Sebastián y se proyectó un vídeo con todos los papeles que había interpretado, algo que le emocionó, porque pudo comprobar que ha tenido «mucha fortuna ya que grandes personajes han entrado en mi camino».

También se ha referido a sus creencias budistas para explicar el fondo de su personaje en este trabajo en concreto a la figura de los fantasmas hambrientos, que tienen una pequeña boca y un gran estómago por lo que nunca quedan satisfechos, un tipo de mentalidad que «causa mucho sufrimiento». En este contexto, ha reflexionado sobre la necesidad de que las personas sean «responsables» y utilicen su talento en beneficio del planeta, porque, a su juicio, «todo el mundo porta las semillas del amor y la empatía» y otro modelo de mundo es posible.
Por su parte, Sarandon, que ha viajado a San Sebastián con el hijo que tuvo con su exmarido Tim Robbins, ha ironizado con que Gere ha sido «su mejor matrimonio», aunque quiere hacer con él una película «en la que no nos conozcamos, los dos seamos malos y flirteemos». Además, ha confesado que se ve como una actriz de personajes que intenta no interpretar el mismo nunca, ya sean grandes, pequeños, bajo la dirección de nuevos cineastas, funcionen o no. «Mi carrera ha sido bastante poco ortodoxa pero sigo aquí», ha destacado satisfecha.
«El fraude” esconde primero, y exhibe más tarde, unos cuantos artilugios –buenos unos, otros regulares- que justamente por eso le dan lustre a ratos. Y a ratos le dan más bien una imagen pobre… para entendernos: que al quasi principiante Nicholas Jarecki la cosa no le ha salido del todo mal, pero lo suyo tampoco es, la verdad, para tirar cohetes. el guión no permite creernos a ninguno de sus personajes, demasiado tópicos, clichés más que de libro, de periódico sepia, luego nada originales. Sarandon hace lo que puede con la señora que le cae en suerte. Y en cuanto a Richard Gere… pues que la historia le viene como anillo al dedo: glamour, atractivo, un aspecto impecable…pero también intrascendente.Tal cual, él.