EL ACTOR PRESENTA «GET LOW», de AAEON SCHNEIDER

Robert Duvall, que en 2003 obtuvo el Premio Donostia, ha vuelto a San Sebastián, además de para promocionar su película, para volver a irse de pintxos, algo que le ha fascinado las varias veces que ha venido al Festival. Duvall formó parte de la revolución de Hollywood de los setenta y sigue buscando historias «que me den energía y me pongan las pilas». Y esto fue lo que sintió cuando le ofrecieron encabezar el cartel de «Get Low»: «Me gusta rodearme de gente mucho más joven que yo porque así me siento mejor. Hay actores jóvenes muy buenos -cita a Bardem y a Ricardo Darín- y en Estados Unidos hay una nueva generación de intérpretes afroamericanos y latinos que lo está haciendo muy bien”, declara.
A sus 78 años, este profesional de San Diego se muestra enérgico y vital. Vestido como un vaquero -botas incluidas-, Duvall habló en castellano, intento que le valió los aplausos de los periodistas, ante los que bromeó cuando le han preguntado qué pensaba sobre el nombre del personaje que hace en «Get Low», señor Bush. «Me suena a Franco, es lo mismo”, contestó, aunque segundos después añadió que era un chiste. Y es que a Duvall no le gusta hablar de política. «¿Mi opinión sobre Obama?. Podría contarles una historia… Pero no lo voy a hacer, es privada. Sólo digo que probablemente soy el único de la sala que no le ha votado”, indicó. Casado con una argentina «mucho más joven que yo. De hecho, cuando conocí a mi suegro no sabía si llamarle suegro o hijo», es uno de los nombres de la mitología de la meca del cine. No se siente incómodo en Hollywood, pero vive en Virginia y sólo va a la capital de los sueños por trabajo. Por eso, no ve muy a menudo a viejos amigos como Dustin Hoffman o Gene Jackman. «Esto del cine es curioso, tienes una relación muy intensa durante varias semanas con tus compañeros, y luego no vuelves a verlos. Si mantengo una buena relación con James Caan, con el que seguramente volveré a coincidir si, finalmente, encontramos dinero para rodar una historia que se desarrolla en Cuba en la que también está Al Pacino”, ha aseguro el actor.
«No sé si tendré la oportunidad de hacer muchos más papeles. Estoy abierto a las sorpresas. Mejor que planificar es dejarte llevar sin saber que puedes encontrarte en la esquina. He hecho muchos personajes, no puedo elegir uno, pero disfruté mucho haciendo de barbero cubano, de ranger de Texas y de Stalin, roles que no tienen nada que ver entre sí”, explica. Quiere volver a ponerse detrás de la cámara, faceta con la que se estrenó en «El apostol», y tiene intención de filmar una película en el Norte de Argentina, pero, de momento, no tiene problemas de trabajo con la interpretación. «Para los hombres, cuanto más mayor eres, mejores papeles te dan. El caso de las actrices es distinto porque a partir de cierta edad… Pero no soy un experto en este tema porque yo florecí tarde», asegura este actor nada nostálgico. «No creo que cualquier tiempo pasado fue mejor. Me gusta lo que está pasando ahora, lo nuevo”, afirma.