La diva rubia monta ridículos espectáculos en las noches del certamen, como si la ciudad le perteneciera

Esta rubia de bote cantante, DJ, diseñadora, enlatadora de champan, borrachuza, consumidora de sustancias alucinógenas, creadora de ¿fragancias? y así hasta la eternidad con tal de salir en la foto no se cansa de dar el cante y ahora ha elegido, sin sentido de la orientación, Utah, Park City y el respetadísimo festival de Sundance para montar el número.
Robert Redford, su fundador, ha dicho que el festival «ya no es divertido» y todo por ella. Veamos, en plan diva de cabeza hueca se presentó en la villa helada, bebiendo y bailando dando tumbos todo el finde.

Hace unos días tuiteó «I love Park City!», antes de salir para el club XS de Las Vegas, una ciudad muy de su estilo hortera de nueva rica. Le acompañaba el noviete que se ha comprado de 21 años River Viiperi para ver al DJ Avicii como toda actividad cultural. Se acompañaba también de su hermano Baron y de la amiguita de turno Vanessa Dubasso. Se alojó en la carísima Saygus Everest Mansion donde se levantó de gratis total un Saygus Vphone, altavoces Bravon y un PC Dell. El grupito de horteras se trasladó a Tao en Sundance donde bebieron y bailaron hasta la madrugada.

En pleno estilo diva regresó al hotel Everest, con gafas de sol en noche cerrada y comportándose como si la villa le perteneciera. En una entrevista, Redford ha sido preguntado por la razón de la presencia de la tonta del bote y soltó: «El festival me temo que ha evolucionado desde su origen independiente a una alfombra roja de celebridades absurdas. Cuando esta señorita se presentó… no tenía película alguna. Y yo dije, en qué película está para defenderla? Si ella se atreve a venir es que todo ha dejado de ser divertido».