LA HISTORIA DE UN NÁUFRAGO ENFRENTADO AL MAR Y A SUS PROPIOS DEMOMIOS, ESTRENADA EN SESIÓN ESPECIAL EN CANNES

«All is Lost», cuenta la historia de un náufrago que muestra la lucha de un hombre, al que da vida Robert Redford, con el mar y consigo mismo. J.C. Chandor decidió realizar un proyecto audaz y personal: una película de un solo hombre en el que Robert Redford es el único actor que participa. Incluso la ambientación -una embarcación en medio del mar- es minimalista.

La película cuenta como, en el transcurso de un viaje en solitario a través del Océano Índico, un hombre (Robert Redford) descubre al despertar que el casco de su velero de 12 metros se ha agrietado tras una colisión con un contenedor que flotaba a la deriva. A pesar de las reparaciones, su intuición de marinero y con una fuerza física que desafía su edad, a duras penas logra sobrevivir a una tormenta. Pero el sol implacable, la amenaza de los tiburones y el agotamiento de sus escasas reservas obligan a este marinero sin rumbo a mirar a la muerte a los ojos.

Para J.C. Chandor, su película es «una historia muy sencilla, la historia de un hombre mayor que se embarca en un viaje en solitario de cuatro o cinco meses en su velero. El destino le depara un accidente que dañará su embarcación y así presenciamos sus ocho días de lucha por sobrevivir». El director no niega la influencia de Hemingway y «El viejo y el mar» en la escritura del guión. Marino de corazón, Chandor confiesa: «Crecí entre los veleros y conozco bien ese mundo. Hacía mucho tiempo que quería hacer un thriller en alta mar».

Pocos cineastas jóvenes tienen la oportunidad de trabajar con un actor de la talla de Robert Redford. J.C. Chandor tuvo la suerte de conocerle en el Festival de Sundance, donde «Margin Call» participó en su competición. A propósito de la película, Redford ha dicho: «Era algo increíble, sin diálogo. Aunque no todo estaba explicado en detalle me sentí confiado, así que me embarqué en esta aventura con los ojos cerrados». Para el actor, «estar completamente solo, sin una muletilla, sin diálogo, sin palabras, es un reto enorme. Un reto que como actor me atrajo enormemente. Quería estar totalmente en manos del director».

Redford también se ha referido al impresionante silencio que domina el filme: «Creo firmemente en la importancia del silencio en las películas y en la vida, y es que solemos hablar demasiado. El silencio te permite vivir el personaje y te obliga a tener plena confianza en el director». Consciente de haber protagonizado una película a contracorriente, Redford ha dicho: «El papel que juega la tecnología acelera constantemente las cosas. El ritmo de la vida es cada vez más rápido y esa energía es fascinante. Pero, ¿cuánto tiempo durará? Este es también el tema de la película porque es precisamente lo contrario de lo que vivimos en el mundo actual. Vemos el paso del tiempo, una embarcación, un hombre, en vez de todo el ruido que producimos constantemente en mi país actualmente».