EL ACTOR ES UN DESASTROSO PSIQUIATRA EN «SHRINK», DONDE TAMBIÉN APARECE ROBIN WILLIAMS

Su último vehículo es «Shrink»(«Psiquiatra») y él es el galeno de la mente menos indicado para su trabajo. Vive enganchado a los porros y a las botellas del alcohol más duro, nunca duerme en la cama, le acompaña un chucho y lo milagroso es que no sufre resacas. Desaliñado como una cama sin hacer, sin rasurar y con la jeta de un zombie, recibe a estrellas de Hollywood y aspirantes a ello. Desde su mansión en las colinas de Los Angeles rige los destinos mentales de suicidas, actores drogadictos, guionistas frustrados, agentes con complejo de Dios, adolescentes airadas, mujeres que sobreviven como vientres de alquiler y Robin Williams. Williams protagoniza dos intensas escenas -es un adicto al sexo- sin comparecer en los créditos. El jueves en Deauville presentará su última pelicula, «The World'»s Greatest Dad», su regreso en plena forma, tras un difícil divorcio y una operación a corazón abierto.
Williams es lo mejor de «Shrink», junto con la presencia imponente de Gore Vidal, en el rol de un veterano presentador televisivo ante el que el personaje de Spacey protagoniza un desastre y caída en desgracia en directo. Película sobre Hollywood y sus pesadillas, nunca alcanza altura o profundidad, resulta tan epidérmica como superficiales sus actores, con la excepción de Robert Loggia. Y la presencia del gran Sidney Lumet a través de su libro «Making Movies». «Shrink» es la segunda película como director de Jonas Pate (Raeford, Carolina del Norte, 1970), tras «The Grave» y «Deceiver», codirigida con su hermano gemelo Josh Pate. En la información del film distribuida a la prensa, junto a la sinopsis y a la extensa biografía de Spacey, figura una línea en el curriculum vitae de Jonas Pate: «Jonas Pate es un Homo Sapiens. Está casado y tiene dos hijos. «Shrink» es su tercera película». Personalmente y tras ver el film, lo de Homo Sapiens, sobra.