The Artist: Cine de ayer, hoy y mañana

Para hablar de esta película, resulta imprescindible volver la vista atrás y hacer mención a largometrajes anteriores que eligieron un camino similar (cine dentro del cine), aunque con diferente mirada. Entre ellos cabría destacar: “El crepúsculo de los dioses”(Billy Wilder, 1950, con Willian Holden, Gloria Swamson y Erich von Stronheim);“Cantando bajo la lluvia” (Gene Kelly y Stanley Donen, 1952, con Gene Kelly,Donald O'Connor, Debbie Reynolds, Jean Hagen y Cyd Charisse); “Ha nacido unaestrella” (George Cukor, 1953, con James Mason y Judy Garland); “Cautivos del mal”(Vincente Minnelli, 1954, con Lana Turner, Kirk Douglas, Walter Pidgeon y GloriaGrahame); “La leyenda de Lylah Clare” (Robert Aldrich, 1968, con Kim Novak, Peter Finch y Ernest Borgnine); “La noche americana” (François Truffaut, 1973, con Jacqueline Bisset, François Truffaut y Jean-Pierre Léaud) o “La rosa púrpura de El Cairo” (Woolly Allen, 1985, con Mia Farrow, Jeff Daniels y Danny Aiello).

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LA SONRISA DE GENE KELLY

¿Es “The Artist” un largometraje en blanco y negro? ¿Es una película muda? ¿O deberíamos definirla como una historia de amor? Es una combinación de todas esas cosas y mucho más: “The Artist” es, sencilla y llanamente, una carta de amor al CINE (con mayúsculas). Jean Dujardin interpreta el papel de Valentín, un hombre que tiene que enfrentarse, no sin dolor, a la llegada de los tiempos modernos. Hasta “The Artist”, poco sabíamos de este actor francés a cuyo nombre aún no nos hemos acostumbrado pero que ya nos hemos aprendido de memoria. Con su magnífica interpretación, por la que se ha llevado el Óscar al Mejor Actor, nos ha deslumbrado demostrando que no es nuevo en el oficio, que realmente sabe lo que se trae entre manos. Dujardin, perfecto en el papel, brilla mucho más que cualquier otra estrella del actual firmamento Hollywoodense. Siendo un intérprete camaleónico que imita perfecta y meticulosamente a los actores clásicos, tanto del cine mudo como de los años cuarenta y cincuenta, es capaz de transmutarse convenciéndonos de lo que le interesa en cada momento. A veces nos hace creer que estamos viendo a Douglas Fairbanks, con su bigote y su versatilidad. Otras parece que es Gene Kelly quien aparece en la pantalla, con su fuerza física, su energía y su sonrisa. Sobre todo, su sonrisa. Porque Jean Dujardin tiene la sonrisa de Gene Kelly, lo sabe y lo explota. El resto del reparto también demuestra su talento. Comenzando por la protagonista principal, Bérénice Bejo, esposa del director de la cinta, Michel Hazanavicius. La actriz de origen argentino, brillante en este papel por el que fue nominada al Óscar a la Mejor Actriz, prueba que es una profesional completa   capaz   hasta   de   bailar   claqué.  Y terminando por los actores norteamericanos, entre ellos John Goodman, perfecto en su papel secundario. Y el perro, ¿cómo olvidarse del encantador Uggie? Una interpretación tan entrañable como memorable que le ha valido un Golden Collar Award, el premio canino equivalente a los Óscar.

No es nuevo que vivimos en la edad de la tecnología, invadida por todo tipo de avances y dominada por nuevos artilugios e inventos. No nos queda otra que aceptar que, probablemente, el mundo que conocemos nunca volverá a verse en dos dimensiones sino en un asombroso y colorido 3D. ¿Quién podía imaginar una película en blanco y negro en estos momentos? ¿Un largometraje mudo? Michel Hazanavicius lo hizo. Se armó de valor y se lanzó a un atrevido experimento. Pensó en sus películas favoritas, imaginó su única y apasionante historia y creó su sueño: “The Artist”. ¿Y quién es este hombre de apellido impronunciable?, nos podríamos preguntar.  ¿Es un loco? ¿Es un visionario? ¿Es un osado?  No, no es ninguna de las tres cosas. Es sencillamente un director enamorado del cine. Un autor francés, cineasta y cinéfilo, que quería rendir homenaje a un mundo que no solo conoce, respeta y admira, sino que, sobre todo, ama, un romántico que cree en su pasión por el medio artístico que domina por encima de todo. Michel Hazanavicius es, como el título de su película, un Artista. Pero “The Artist” no es sólo un tributo a las películas clásicas. No se trata únicamente de una combinación de viejos largometrajes: “Cantando bajo la lluvia” y “Ha nacido una estrella” son los más representativos. Es también un placer para los sentidos, un viaje delicioso y emocionante a través de la Historia del Cine, que cuenta con el añadido de haber sido realizado para todo tipo de públicos. Al espectador interesado por el Séptimo Arte y amante de las viejas películas, esta le hará volver a creer en el medio recordándole que todavía es posible ver una buena cinta, que las obras maestras aún existen. El que, por el contrario, no entienda demasiado de cine, experimentará una experiencia única e indescriptible, aprenderá sobre el pasado y al mismo tiempo sobre el presente. Porque esta película es antigua y clásica en su concepto, pero al mismo tiempo, moderna y contemporánea en su forma. Es una combinación perfecta entre el pasado y el presente a través de un viaje maravilloso al corazón del cine que deja una marca imborrable en todos y cada uno de los espectadores, que ya forma parte de la Historia del Séptimo Arte. “The Artist” es un largometraje que ha vencido al tiempo. Muda y en blanco y negro, se trata de una película en pasado sobre los comienzos del cine, que ha sido vista con admiración en el presente, donde se ha situado en lo más alto de la taquilla, y se ha consolidado con los reconocimientos más destacados del momento, pero cuyo destino último no es otro que el futuro. Una historia de ayer porque gira en torno al pretérito, de hoy porque a pesar de recrear al cine de antaño tiene la virtud de saber mostrárnoslo con el conocimiento del presente, y del mañana porque ya ha entrado, con honores, en el Olimpo de la inmortalidad. Un apasionante largometraje con un guion imperecedero, maravillosas interpretaciones, música y fotografía inmejorables, una planificación y puesta en escena dignas del mejor maestro y cuya dirección muestra, entre otras muchas cosas, una brillante originalidad, lo que queda ampliamente probado con el éxito y el reconocimiento obtenidos.