EL CINEASTA LAMENTA QUE EL CONTACTO CON LA REALIDAD SE PRODUZCA HOY A TRAVÉS DE LA TELEVISIÓN, «QUE NO ES INOCENTE NI ÉTICA NI ESTÉTICAMENTE»

Cronista de excepción de la historia reciente de su país, Angelopoulos a obtenido premios en los festivales internacionales de más prestigio en reconocimiento a una cinematografía caracterizada por un examen clínico del poder, una teatralidad brechtiana donde el individual no tiene peso frente al grupo y una renuncia de la narración tradicional a favor de otra propia intencionalmente rupturista, en la que la alternancia entre planos fijos y largos planos secuencia crea un sentido alternativo del tiempo. En su encuentro oscense aseguró que antes todo era cine: «La vida era cine, la política era cine, hasta las chicas eran cine… Hoy el contacto con la realidad se realiza a través de la televisión, que no es inocente, ni ética ni estéticamente». Para el cineasta griego «hoy han desaparecido las pequeñas salas, todo el cine se ve en centros comerciales y faltan ideas para un cine más creativo, que aporte algo y que tenga complicidad con el espectador».
Theo Angelopoulos renunció a los estudios de abogacía para realizar cursos de cine. De su primer largometraje «Anaparastassi» (1970) emerge un estilo ideológico y un análisis que coloca el filme bastante lejos del conformismo del cine griego del mismo período. El filme llamó la atención de los críticos de todo el mundo en el Festival de Berlín. Sus tres siguientes películas conforman una trilogía acerca de la historia contemporánea de Grecia. «Días del 36» (1972) tiene lugar justo antes del Golpe de Estado del General Metaxas. «El viaje de los comediantes» (1975) -que obtuvo el Premio de la Crítica Internacional en la Quincena de los Realizadores del Festival de Cannes y el Premio a la Mejor Película en Berlín- es considerada una obra de arte del cine moderno. La acción describe las peripecias de un grupo de actores que visitan Grecia desde 1939 a 1952. El filme ignora deliberadamente los principios cronológicos viajando a lo largo del dramático pasado y revisando pasajes históricos como la dictadura, la ocupación nazi, la resistencia griega, la victoria de la monarquía, la guerra civil, la derrota de los comunistas en 1949, y las elecciones de 1952. Los Cazadores (1977) comienza con el descubrimiento del cuerpo de soldados de la resistencia por seis cazadores. Partiendo de este incidente, el director narra la historia de la historia Griega de 1949 a 1977.
Angelopoulos colaboró por primera vez con el guionista y poeta Tonino Guerra en otro de sus títulos más célebres: «Viaje a Cítara» (1984), que ganó el Premio de la Crítica al Mejor Guión en el Festival de Cannes. A través de esta historia de una sociedad en la cual la espiritualidad parece haber sido desterrada, Angelopoulos expresa su propia desilusión con la Grecia democrática. El viaje se convierte además en un principio básico de la escritura del director. Cuatro años después, con «Paisaje en la niebla» (1988) ganó el León de Plata en la Mostra de Venecia. En 1994, empezó a rodar «La mirada de Ulises», una triple odisea: la búsqueda de las raíces del cine de los Balcanes, la de su convulsa historia y el viaje de su protagonista magistralmente interpretado por Harvey Keitel. Esta ganó el Gran Premio del Jurado y el Premio de la Crítica Internacional en Cannes. Con «La eternidad y un día», Angelopoulos ganó finalmente la codiciada Palma de Oro en este mismo certamen. En la última edición del Festival de Berlín ha presentado su último largometraje, «The Dust of Time» (2008), la búsqueda en el pasado de sus antecesores de un director americano de origen griego a través de los sucesos más importantes de los últimos cincuenta años del Siglo XX. El Premio «Luis Buñuel” ha sido concedido previamente a personalidades como Aki Kaurismäki, Silvia Pinal, Michele Piccoli, André Téchiné, Vittorio y Paolo Taviani Bertrand Tavernier, Jerzi Kawalerowicz y José Luis Borau, entre otros.