EL TEATRO JOVELLANOS ESTRENA LA OBRA DE ARTHUR MILLER

Carlos Hipólito, Gloria Muñoz, Fran Perea y Manuela Velasco protagonizan esta historia sobre una familia americana que ha prosperado haciendo dinero con la II Guerra Mundial, un hijo muerto en esa guerra con status de héroe; otro hijo, entre oveja negra y rebelde generacional. Una madre de luto eterno, un padre cargado de culpa… y los secretos de familia, los pecados que los lastran a todos.
Dos años después de que unos 70 millones de cadáveres enterraran la II Guerra Mundial, Estados Unidos huele a victoria próspera y a liderazgo mundial. Joe Keller (Carlos Hipólito) cuenta las ganancias que su fábrica de piezas para aviones de combate le ha procurado: es rico. A veces, Keller recuerda «el hombre que alguna vez quiso ser», un hombre con ideales y principios. Otras veces, demasiadas, recuerda al hijo mayor que desapareció derribado en uno de los aviones equipados con sus piezas. Kate (Gloria Muñoz), su mujer, aún sigue esperando a ese hijo y, en cambio, quien aparece es el hijo menor (Fran Perea), menos que un héroe y más que una cruz sobre la conciencia: él es la nueva generación cuestionando la avaricia de los adultos, hurgando en el sueño americano hasta hacerlo migajas, haciendo oídos sordos a convenciones y tabúes: «no tomarás a la mujer de tu hermano»…
Arthur Millar, dramaturgo por excelencia, amén de Premio Pulizter, Premio Príncipe de Asturias, vaca sagrada de la literatura norteamericana y efímero protagonista rosa por su matrimonio con Marilyn Monroe (para ella escribió en 1961 «Vidas rebeldes») en uno de sus textos más incisivos, lúcidos e intemporales.
Claudio Tolcachir, exponente de la última y aplaudida generación de dramaturgos argentinos, dirige esta puesta en escena de Todos eran mis hijos y dice sobre ella: «Es una obra que despliega en su asombrosa trama una actualidad abrumadora. Es una de esas maravillas de Miller que nos hacen volver a cuestionar los valores más básicos de una sociedad que parece haberlos olvidado hace mucho»