La película de Maren Ade se lleva todos los premios importantes frente a un Almodóvar que poco pudo hacer contra la avalancha alemana

«Sigo sin entenderlo muy bien. Mi película dura tres horas, no es exactamente una comedia y reconozco que la escena del desnudo es bastante incómoda». Así hablaba de «Toni Erdmann» Maren Ade. La película cuenta la historia de un padre bromista y una hija amargada. De esta desusada y atípica manera, la directora se las arregla para sacar adelante una comedia tan extravagante como existencialmente dolorosa y absurda, por evidente.

«Julirta» se ha ido de vacío. Pedro Almodóvar se ha tenido que conformar con ser la persona más enfocada por las cámaras a lo largo de la noche. Con eso y con la reverencia de todos y cada uno de los que pasaron por el estrado. Para él, digamos, que se cumplió una profecía anunciada desde los lejanos tiempos en que el mismísimo Bergman tuvo a bien fundar la Academia del Cine Europeo, fundada por alemanes y con mayoría de alemanes entre sus miembros.

La gala celebrada en la ciudad polaca de Wroclaw ha sido plomiza. La ceremonia empezó con un voluntarioso alcalde local con una reivindicación de Europa y una crítica contra el nacionalismo en cualesquiera de sus particularidades.

Andrzej Wajda, señalado para el premio de honor antes de su muerte, fue recordado por Wim Wenders y lo fue, como toca, con un nudo en la garganta. No lejos, una integrante de las Pussy Riot trajo a la memoria de todos la condena a 20 años en la Rusia de Putin al director ucraniano Oleg Sentsov. Gianfranco Rosi recogía el premio a mejor documental por el retrato de la tragedia de los refugiados en las costas de Lampedusa «Fuego en el mar».

Jean-Claude Carrière fue uno de los premios de honor, que le entregó Ángela Molina. Contaba Ángela Molina que Buñuel le hizo prometer un beso. Pero no uno cualquiera, sino uno «santo». El destinatario debía ser el propio Carrière. El Premio de Honor a la Contribución al Cine Mundial fue para Pierce Brosnan.

La cinta animada española «Psiconautas, los niños olvidados», de Alberto Vázquez y Pedro Rivero, quedó superada por la suizo-francesa «Ma vie de courgette», de Claude Barras. También Javier Cámara, Adriana Ugarte y Emma Suárez se quedaron sin premio. El primero, que presentaba su candidatura por su trabajo en «Truman», poco tenía que hacer frente al huracán «Toni Erdmann». Y la pareja femenina de «Julieta» lo mismo. Sandra Hüller le discutió y ganó el título de mejor actriz no tanto a las españolas, que también, como a Isabelle Huppert.