Escrita por Eduardo de Filippo, habla de la ruina moral que siguió a la ruina material de la Italia de la posguerra

Las bajezas de la condición humana se suben al escenario de la mano del magnífico director e intérprete Toni Servillo, uno de los artistas más reverenciados de Italia y de toda Europa, que en el mes de mayo de 2014 regresa a Madrid con la obra neorrealista «Le Voci di Dentro» («Voces desde el interior»). En un ejercicio teatral inteligente y sutil, Servillo aborda uno de los libretos más oscuros del dramaturgo transalpino Eduardo De Filippo. Arropado por más de una docena de grandes intérpretes, entre ellos, su hermano Peppe, Toni Servillo se desdobla aquí en los roles de director y actor protagonista.
La obra habla de la ruina moral que siguió a la ruina material de la Italia de la posguerra. Viejos muebles, sillas y alfombras (que los protagonistas alquilan a menudo para fiestas religiosas con el fin de ganarse la vida) invaden la casa que Alberto y Carlos Saporito comparten con su tío Nicola. Alberto está convencido de que un terrible crimen ha sucedido entre sus vecinos: su amigo Aniello Amitrano ha sido asesinado y su cuerpo inerte ha sido escondido en la cocina de la familia Cimmaruta. En realidad, todo ha sido un sueño de Alberto, pero tan intenso que se convence a sí mismo de que se trata de un suceso real y avisa a la policía, que, obviamente, no hallará ni el más mínimo rastro del cuerpo. Alberto entiende, aunque demasiado tarde, que todo ha sido fruto de un mal sueño.

Servillo ha mantenido este miércoles un encuentro abierto al público con el director y cineasta español David Trueba, en el que ha hablado sobre el teatro, sobre el cine, sobre sus influencias imprescindibles, su carrera, su trabajo y su conexión con España.

Servillo ha logrado el reconocimiento internacional con uno de sus últimos papeles protagonistas en el filme «La gran belleza» (galardonado con el Oscar a la mejor película de habla no inglesa) y en el marco de la presentación también de su última película, «Viva la libertá», dirigida por Roberto Andó y que llega a los cines españoles en dos semanas
Para Servillo, el teatro es «una fiesta de los sentidos y de la inteligencia» y, como en todas las fiestas, «están muy bien cuando hay mucha gente». Esta fiesta que ahora presenta en Madrid la componen las cerca de 20 personas que trabajan en esta producción, así como la «asamblea de personas» que constituye el público, quien permite que ocurra lo que él espera del teatro: proponer y recibir.