PACO MIR LLEVA A LA ESCENA «LA BANQUETA» EN EL TEATRO GALILEO DE MADRID

Borràs y Ferrer interpretan a dos reconocidísimos concertistas españoles de piano a cuatro manos que se encuentran en un pueblo idílico de los Alpes italianos preparando su próxima gira de Japón. Pero la quietud de un paisaje idílico propicia que se desencadenen conflictos escondidos durante años: Tras más de dos décadas tocando codo con codo aparecen los rencores y fantasmas que han estado escondidos durante 20 años y que les hacen la vida imposible. Estos personajes hablan y hablan sobre conceptos muy pequeñitos y son capaces de crear una obra inteligente dando vuelta a las palabras.
La pareja formada por Borràs y Ferrer posee «complicidad», un ingrediente a su juicio siempre «esencial» en el teatro, pero especialmente cuando un guion lo defienden «solo dos personas», indica Mir, que escoge como espejo en el que compararse el cine, donde un error o un olvido es irreparable: «En el cine, cuando has acabado has puesto el punto final, ya no puedes retocar la película y si has fallado el público no se va a reír jamás». En el teatro, en cambio, «puedes mejorar» para conseguir el nivel de «risa» que querías. Es un medio «vivo» donde uno se puede «superar» y conseguir que todo funcione. Aunque, de la misma forma, si algo falla, lo hace en directo.
Sobre la función de la comedia para alejar a los espectadores de la realidad, Paco Mir no cree que la risa tenga más poder que otros géneros de alejar al espectador de la situación de crisis actual. Además, opina que «son los programadores teatrales quienes se obsesionan con la necesidad de hacer reír». Él, en cambio, cree que lo importante es ver buenas representaciones, porque es lo que verdaderamente te «aleja de la realidad». En el teatro, Mir tiene un objetivo: «Captar la atención del público de principio a fin». En este proceso, «nada ha de distraerlo de la corriente de acción de la obra, y todo ha de ser perfecto».