«Futbolín”, de Juan José Campanela, abre ocho días de cine y glamour

Sin ir más lejos, en la jornada inaugural van a pasear por la alfombra roja, imprescindible en cualquier festival, actrices como Annette Bening y Michelle Yeoh, y directores como Oliver Stone, Terry Gilliam o el japonés Hirokazu Kore-eda. Y por supuesto, Campanella, el director de la película de apertura.
«Futbolín”, titulada «Metegol” en Argentina, donde lleva dos meses como número uno de la taquilla, («Foosball” será su título en el mercado anglosajón), se basa en un cuento del escritor argentino Roberto Fontanarrosa que lleva el título de «Memorias de un wing derecho”. La película sigue a Amadeo, un joven de un pequeño pueblo, que trabaja en el bar de la plaza, que tiene su futbolín, en el que siempre que puede, echa todo tipo de partidas. Un día es desafiado a una partida por Grosso, el grandullón del pueblo. Aunque tiene todas las de perder, Amadeo vence a su rival. Con los años, Grosso regresa al pueblo convertido en un famoso jugador de fútbol invicto. Ha comprado el pueblo y convierte el lugar en un enorme parque temático en torno a su figura. Pero Grosso también busca revancha por el único partido que perdió en su vida, aquella partida de futbolín contra Amadeo. Ahora el partido será en el campo y televisado a todo el planeta. A Amadeo no le queda más posibilidad que formar un equipo con los hombres del pueblo, un grupo de «viejunos” achacosos, con buena voluntad pero con los músculos muy oxidados. Y a la vez, los destartalados muñecos del futbolín cobran vida y correrán en busca de Amadeo.
La película tiene algunos momentos brillantes, como un inicio que parodia el de «2001: una odisea del espacio”, y con bastantes guiños a muchas otras películas. Como casi todo el cine de animación, tiene su moraleja: Ganar no es muchas veces lo más importante. Lo mejor de la película está en el diseño de unos personajes muy bien definidos, una animación por ordenador perfecta, pero ¡ay!, le sobra el 3D. El partido se ve en la pantalla, no sobre el patio de butacas como suele ser habitual en el cine en tres dimensiones. Y la película esta doblada: Aclarémoslo: Está hablada en un castellano neutro, incluso con algunos giros lingüísticos del lenguaje futbolístico español, pero no argentino, y esto te saca de situación, sobre todo cuando todas las anteriores películas de Campanela han mantenido el acento porteño. Campanela justifica que se han hecho dos doblajes diferentes, uno para Argentina y otro para España. Bien, pues se echa de menos las voces argentinas. La película, con toda la maquinaria promocional de Antena 3 detrás, llegará a las pantallas españolas en Navidad. Sin duda será la película familiar de estas entrañables fechas. De momento ya ha tenido el primer gran aplauso de San Sebastián.