dirigida por Kristina Buožytė, es una película de ciencia ficción inteligente con una dosis sustancial y mucho más terrenal de amor y pasión

Tras hacerse con el Méliès de Plata en el Festival de Cine Fantástico de Lund, «Vanishing Waves» ha conseguido ganar el Méliès de Oro a la mejor película fantástica del año en la edición de este año del Festival de Sitges, por delante de obras como la popular «Mientras duermes», de Jaume Balagueró. Este reconocimiento confirma su estatus como una de las películas europeas de género más populares del año.
Las proyecciones en los festivales Love and Anarchy en Finlandia y Busan en Corea del Sur han demostrado que su potencial no se limita al público del cine de género. La película está dirigida por Kristina Buožytė y Bruno Samper y es una película de ciencia ficción inteligente con una dosis sustancial y mucho más terrenal de historia de amor y pasión. Lukas es un científico que trabaja en un experimento con el que entra en la mente de un desconocido en coma. Al principio, Lukas sólo consigue apreciar un amasijo de sonido e imágenes, pero al cabo de un tiempo empieza a discernir la figura de una mujer desconocida. Cada vez que se conecta con la mente del hombre descubre cosas nuevas sobre la mujer, llegando a enamorarse de alguien (o algo) que puede no ser más que la creación de su imaginación o de la del paciente. Esta relación irreal afectará a su vida cotidiana. Cuando su vida se desmorona, intentará descubrir quién es el hombre en coma y hasta qué punto es real la mujer de los sueños.
«Vanishing Waves» se inspira en multitud de películas de ciencia ficción de Europa del Este, repletas de fríos edificios y paisajes impresionistas. A menudo, produce un efecto llamativo, sobre todo gracias al brillante contraste entre el mundo real y los nuevos territorios que explora Lukas. En algunos momentos flirtea peligrosamente con el exceso y muchas de las abundantes escenas de sexo terminan dando la impresión de que carecen de un significado intrínseco sólido. Pero incluso en los momentos en que todo amenaza con convertirse en excesivo y demasiado melodramático, los protagonistas Marius Jampolskis y Jurga Jutaite hacen un estupendo trabajo, dando al conjunto una dimensión humana a través de sus interpretaciones tan sutiles como poderosas.